Durante siglos, Cracovia ha estado asociada a la leyenda del Dragón de Wawel. En la actualidad, esta historia está presente en casi todos los rincones de la ciudad: desde escudos y artilugios hasta la escultura más famosa que respira fuego a los pies del castillo de Wawel. Sin embargo, desde hace varios años, residentes y turistas pueden descubrir encarnaciones completamente distintas y más sorprendentes del dragón. Todo gracias al proyecto "Sendero del Dragón", que enriquece el espacio urbano con una serie de pequeñas e imaginativas estatuillas.
Uno de ellos es precisamente el Dragón del Soldado CK, erigido en la rotonda de Mogilskie, junto a los fragmentos conservados del antiguo Bastión V "Lubicz" - parte del sistema defensivo de la Fortaleza de Cracovia del siglo XIX. Esta ubicación no es casual: la estatua monta guardia simbólicamente, conmemorando las tradiciones militares de la ciudad.
El dragón está representado con el uniforme distintivo de un soldado del ejército austrohúngaro, y su equipo completo es impresionante. Lleva una mochila, un cinturón con cargadores y en las patas sostiene un fusil Mannlicher, el arma estándar utilizada por los militares de la monarquía. En la cabeza lleva una gorra militar, y todo el conjunto crea la imagen de una criatura de cuento de hadas que de repente se ha convertido en... un centinela.
El proyecto se desarrolló en el marco del Presupuesto Cívico de Cracovia. Witold Górny fue el autor de la idea, y Anna Jakubiak y Mariusz Meus, entre otros, participaron en la realización. Las figuras fueron diseñadas por los conocidos artistas Andrzej Mleczko y Edward Lutczyn y realizadas con el apoyo de la Academia de Bellas Artes de Cracovia. El Soldado Dragón CK es sólo una de las diez figuras repartidas por la ciudad, que forman un recorrido alternativo por Cracovia.
Al visitar la rotonda de Mogilskie, merece la pena detenerse un momento para contemplar de cerca la estatua. Aunque es pequeña, tiene un gran encanto y encaja perfectamente en el entramado urbano. A los turistas les gusta hacer fotos del Dragón Soldado, mientras que los lugareños lo tratan con simpatía como una curiosidad local. Es un ejemplo de cómo el arte público puede combinar la historia con el humor y la leyenda.